Reportaje especial EFE — ¿Más ejercicio, mejor
sexo? De acuerdo a las últimas investigaciones, existen nuevas y placentera
razones para acudir al gimnasio o al menos para practicar una actividad física
regular con ganas y entusiasmo, porque mantenerse en movimiento también nos
vuelve más activos en la cama.
Uno de los primeros estudios destinados a evaluar específicamente la
respuesta sexual femenina a la actividad física, ha revelado que la actividad
física parece preparar el cuerpo de la mujer para la excitación sexual.
En la investigación de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, un grupo
de mujeres miró en dos ocasiones dos películas, primero una película de viajes,
luego un filme erótico. Antes de ver por segunda vez los filmes, tuvieron una
sesión de veinte minutos de bicicleta fija.
Los expertos pidieron a las mujeres que determinaran cuán excitadas estaban,
mientras medían el flujo sanguíneo a su zona genital, hallando que después de
ejercitarse sus niveles de excitación subían significativamente.
Al parecer, el ejercicio prepara a la mujer para una respuesta sexual,
haciendo que su cuerpo reaccione más rápida e intensamente ante una situación
sexual, como mirar una película erótica.
Para saber cuánto duró la excitación sexual, se midieron los efectos del
ejercicio en la respuesta sexual a varios intervalos, comprobando que sus
efectos eran mínimos después de cinco minutos, probablemente porque el cuerpo
está “ocupado” llevando sangre a los músculos que han trabajado, pero resulta
importante a los 15 y a los 30 minutos de ejercitarse.
Otro estudio publicado en la revista americana Archivos del Comportamiento
Sexual comprobó que un grupo de hombres inactivos mejoraron considerablemente su
vida sexual, cuando comenzaron a hacer ejercicios aeróbicos durante una hora y
de tres a cinco veces por semana.
Del estudio de Texas se desprende que las mujeres responden sexualmente de la
forma en que lo hacen, tradicionalmente, los hombres, y de otras investigaciones
se deduce que tanto unos como otros pueden hacer algo excitante, como el
ejercicio, para “ponerse a tono”.
Este fenómeno parece explicar por qué muchas parejas tienen mejor sexo
después de mantener una pelea intensa y sentirse “acelerados”.
Aunque en exceso, el ejercicio puede producir el efecto contrario, como
demuestran algunos estudios realizados sobre corredores de maratón, que
constatan que aquellos que sobrepasan los 64 kilómetros semanales de carrera,
ven reducidos sus niveles de testosterona, la hormona que controla el impulso
del sexo, entre otras funciones.
El ejercicio también mejora la vida sexual de forma indirecta, al ayudar a
que una persona adelgace, lo cual a su vez favorece la calidad de la vida
amorosa al hacer que la gente se sienta más atractiva y saludable.
De acuerdo con investigadores estadounidenses, una pérdida sustancial de peso
puede significar grandes mejoras en la cama, ya que las personas obesas que
adelgazan disfrutan de mejoras en su vida sexual.
En un estudio liderado por el doctor Martin Binks, de la Universidad de Duke
en Durham, Estados Unidos, se examinaron los datos de la calidad de la vida
sexual de un ensayo sobre pérdida de peso, en el que habían participado 161
mujeres y 26 hombres, todos obesos.
Al principio del ensayo, todos los participantes indicaron que experimentaban
dificultad significativa en todas las áreas de la calidad de su vida sexual,
como sentirse sexualmente inatractivos, falta de deseo y disfrute sexual,
mostrarse reacios a ser vistos desnudos, dificultad con el funcionamiento sexual
o evitar los encuentros amorosos.
http://www.eldiariony.com/noticias/detail.aspx?section=201&desc=Relaciones%20&id=1562238