Los estiramientos, inútiles para las agujetas

por | 19 Octubre, 2007

ISABEL ESPIÑO

MADRID.- Una revisión acaba de constatar que los estiramientos no evitan el
dolor muscular que aparece después del ejercicio. Ni el calentamiento ni los
ejercicios posteriores tienen efecto alguno sobre las agujetas.

La práctica de estirar para evitar lesiones, agujetas y mejorar el
rendimiento está ampliamente extendida. Todo empezó en los años 60, cuando
Herbert A. de Vries, un fisiólogo estadounidense, propuso que el dolor que
aparecía al día siguiente de practicar deporte se debía a la falta de
costumbre, con lo que se producían espasmos musculares. Estos espasmos
impedían al flujo sanguíneo llega hasta el músculo, con lo que aparecía un
dolor isquémico (es decir, falta de riego sanguíneo en los tejidos) y más
espasmos. De Vries proponía los estiramientos como una estrategia para
restaurar el flujo sanguíneo a los músculos y así frenar el círculo vicioso.

Aunque en los años 80 ya empezó a cuestionarse esta estrategia, son muchos
los deportistas que siguen estirando. Aunque tampoco existen datos
concluyentes acerca de sus bondades en la prevención de lesiones. Ahora, una
revisión de la Cochrane (una institución dedicada a revisar las evidencias
científicas sobre distintos tratamientos y medidas de salud) descarta que
evite las agujetas.

Los autores sólo han dado con 10 estudios que analizasen las bondades de los
estiramientos, tanto antes (tres investigaciones) como después (siete) de la
práctica deportiva. Los participantes eran adultos sanos, todos ellos
menores de 40 años, y los estiramientos duraban una media de seis minutos y
medio. Trabajaban la musculatura de la parte posterior del muslo
(isquiotibial), la pantorrilla (flexores plantares del tobillo), la muñeca,
el codo…

Aunque la calidad de las investigaciones dejaba bastante que desear, los
autores creen que sus hallazgos son “muy consistentes”. A saber: “Hubo un
efecto mínimo o nulo sobre el dolor muscular experimentado entre medio día y
tres días después de la actividad física”.

Como media, el calentamiento reducía las agujetas medio punto en una escala
de 100, mientras que los estiramientos posteriores al ejercicio disminuían
el dolor en un punto, también sobre 100.

Los investigadores creen que los efectos de los estiramientos podrían ser
aún más pírricos, pues nuevo de las investigaciones revisadas se basaron en
estudios de laboratorio, es decir, en los que el voluntario realizaba
estiramientos de un determinado grupo muscular, supervisado por un
entrenador, y a continuación trabajaba esa zona. Sólo un trabajo estudió los
efectos de los estiramientos sobre el terreno, en un equipo australiano de
jugadores de fútbol americano.

“Normalmente, los estiramientos no están supervisados, así que no siempre se
realizan de un modo óptimo. Además, la experiencia cotidiana de las agujetas
suele ser dolor en muchos grupos musculares y puede ser difícil estirar de
manera eficaz todos los grupos que podrían doler”, especulan.

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