RESUMEN
Este trabajo es una
reflexión sobre los planteamientos de la Praxiologia Motriz como
ciencia de la conducta motriz en el juego y el deporte. En las conductas
motrices se observa la existencia de un tipo de lenguaje, que la
Praxiologia motriz pretende estructurar sobre los fundamentos de la
lingüística.
En contraposición a
estos planteamientos, se propone una nueva teoría, que toma la acción deportiva,
como objeto de estudio, con un sistema léxico particular. El significado de este
sistema léxico está determinado por las relaciones entre las conductas motrices,
por el lugar que ocupa cada una de ellas dentro del sistema. Después de haber
estudiado la estructura, funciones y principios del propio sistema, sus métodos
pueden adquirir valor paradigmático en distintos campos de la investigación. Las
acciones motrices tomadas como lenguaje nos hacen formular la tesis, en la que
la morfología, la sintaxis y la semántica de las conductas motrices son
fundamentales para poder entender este planteamiento.
Parlebas junto con
Moreno, Lavega, Lagardera y otros hacen una analogía del sistema kinésico de
Birdwhistell para la Praxiología Motriz, que denominan sistema
praxiológico. La teoría de la Praxiologia Motriz resulta ciertamente
imprecisa, porque su campo de estudio se centra sólo en la semiótica (semántica
y pragmática) de las acciones motrices sin especificar claramente su ubicación
en el sistema praxiológico. La morfología y la sintaxis quedan en el olvido. Los
estudios de Birdwhistell y Parlebas se hallan exclusivamente en el campo de la
semiótica de la acción motriz, es decir, en el campo táctico-lúdico y
táctico-deportivo. Esta Reflexión sobre la Praxiología Motriz propone
ubicarla en un sistema lúdico-deportivo estructural o kinésico, definiendo todos
sus elementos, estructuras, funciones y principios, para que se le otorgue el
carácter científico y metodológico que pretende.
PALABRAS
CLAVE
Juego, deporte,
movimiento, lenguaje psicomotor, acción motriz, conducta motriz, sistema
kinésico, praxiología motriz.
ABSTRACT
This study exposes the thoughts about the
approach of the Motor Praxiology as the motor behaviour’s science of ‘game’ and
‘sport’. In the motor behaviour one can observe the existence of a type of
language that Motor Praxiology tries to structure in a linguistics
basis.
In contrast to this approach a new theory
is proposed. This theory uses sport’s action as the object of study through a
specific lexical system. The meaning of this lexical system is determined by the
relations among the motor behaviours, because of the special position they have
in the system. After the study of the structure, functions and the system’s
principles, its methods can acquire paradigmatic values on different research
fields. Motor actions interpreted as ‘language’ allow us to
formulate the thesis where morphology, syntax and semantics of motor behaviour
are fundamental to understand this approach.
Parlebas as well as
Moreno, Lavega, Lagardera and others describe an analogy
of the Birdwhistell’s kinesic system of the Motor Praxiology that they call
Praxiological System. The theory of the Motor Praxiology is certainly imprecise
since its field of study only focuses on motor actions semiotic (semantics and
pragmatics) without clearly specifying its position on the Praxiological System.
Morphology and syntax fall into oblivion. Birdwhistell and Parlebas studies are
only located on the field of motor action’s semiotics, in other words, on the
tactics-recreation and tactics-sport fields. These present thoughts about Motor
Praxiology propose to locate it on a structural or kinesic recreation-sport
system defining all its elements, structures, functions and principles in order
to grant it the scientific and methodological character that it
pretends.
KEY
WORDS
Game,
sport, movement, psicomotor language, motor action, motor behaviour, kinesic
system, Motor Praxiology.
INTRODUCCIÓN
Toda ciencia comienza
por el hecho que alguien se admira de lo cotidiano y natural. La ciencia surge
solamente, cuando el interés de hombres y mujeres singulares por los fenómenos
de la realidad llega a ser tan grande que se preocupan por ellas sin mirar a
fines prácticos, ni detenerse, además, por temor, respeto o prudencia. El
menosprecio a las dificultades y la confianza ingenua en sí mismos se encuentran
junto a la cuna de toda ciencia.
La admiración, que da
origen a la Praxiología Motriz, no se dirigió al hecho de que los
alumnos de educación física, en general, y los deportistas, en particular,
tuvieran ciertas conductas motrices, sino que se preguntó, por qué dichas
conductas se realizan sólo en el juego y en el deporte, y qué significan. Podría
interpretarse la respuesta, usando el concepto del mito, afirmando que las
acciones motrices y su componente lúdico representa diversión, entretenimiento y
complicidad mutua a la que todo el mundo se inclina para satisfacer sus
emociones instintivas a través de la psicomotricidad del ser humano. Pero al
relacionar el origen y la función de las conductas motrices se ha prestado
atención a un tipo de lenguaje y, así, empieza una reflexión sobre este fenómeno
singular.
DEPORTE Y
LENGUAJE
En el mundo del deporte
todavía no se ha llegado a una convención definitiva en el uso habitual de una
nomenclatura lógica y precisa. Sirva de ejemplo la siguiente propuesta (fig. 1),
que supone generar, usando el paralelismo de la nomenclatura en filología y
lingüística, nuevas palabras para designar los distintos
conceptos.
Fig. 1. Propuesta de una
nomenclatura en el mundo del deporte, usando el paralelismo en filología y
lingüística.
Las palabras deben indicar lo más exactamente posible la
esencia de las ideas. La cuestión de la nomenclatura se plantea no solamente
cuando un nuevo concepto tiene que ser denominado por primera vez, sino también
cuando un concepto conocido ha de recibir un nuevo nombre. La formación de una
palabra nueva y de su significado es un notable fenómeno, que nos descubre mucho
acerca de la construcción de un nuevo lenguaje y de la relación del nombre con
su nuevo concepto en un idioma también nuevo. La relación de los nombres de los
conceptos no está dada naturalmente ni arbitrariamente establecida, sino
condicionada por la expresión y contenido de la misma idea dentro del sistema de
referencia al cual pertenece.
El movimiento deportivo, como el idioma del deportista,
posee un sistema léxico particular, propio. El significado de las palabras de
este sistema léxico está determinado por sus relaciones, por el lugar que ocupa
cada una de ellas dentro del sistema, después de haber estudiado la estructura,
funciones y principios del propio sistema. En el deporte no se conoce todavía un
estudio de sus palabras (lexicografía), como elementos de un sistema
léxico. Estas palabras deben estar en la conciencia léxica y opuestas las unas a
las otras para obtener su verdadero significado y mutuamente coordinadas,
formando un sistema susceptible de ser estudiado y analizado en la medida del
avance de su investigación.
Al final de esta reflexión se adjunta el vocabulario, que no es un
simple aglomerado de cierta cantidad de palabras técnicas aisladas, sino que es
un sistema complejo de términos que, de una forma u otra, están coordinados y se
oponen unos a otros dentro de un sistema léxico de referencia, la teoría
general del movimiento deportivo. A continuación se explica en líneas
generales su contenido.
TEORÍA GENERAL DEL MOVIMIENTO
DEPORTIVO
Esta teoría general es un primer intento de entender el
movimiento deportivo de una manera nueva, y requerirá todavía más estudios y
ensayos antes de que se pueda saber, si es este el camino por el que se debe
avanzar. No todos los postulados de esta teoría general son
imprescindibles, pero pueden resultar útiles. La investigación de los
fundamentos del movimiento deportivo, y aún más en sus aspectos estructurales,
ofrece un instrumento de utilidad heurística(1) indirecta como
técnica de análisis del mismo. La teoría general del movimiento deportivo
surge a partir del fin de las ideologías tradicionales y pretende colocarlas
en el lugar que les corresponde.
Esta teoría general tiene como objeto de estudio el
deporte, lo que implica un carácter lúdico-agonístico en la realización
de "la actividad física", y centra el área de estudio solamente en la
perspectiva del movimiento deportivo, creando su estructura y funciones
fundamentales. El concepto de estructura es básico para la teoría que nos ocupa.
De la idea tradicional de que el movimiento humano constituye un sistema en el
que “tout se tient” aparece desarrollada coherentemente hasta sus últimas
consecuencias. El movimiento deportivo está formado por elementos, que guardan
entre sí determinadas relaciones (técnica y táctica) y que se definen
precisamente según estas mismas relaciones. La acción deportiva, como expresión,
y el pensamiento deportístico(2), como contenido,
van a ser la dicotomía desarrollada de un modo sistemático.
Dado el estado en que se encuentra la investigación del movimiento
deportivo, el mero intento de profundizar en su estudio no puede tener sino un
carácter provisional. Gran parte de su aspecto científico se ha obtenido
reduciendo el campo de investigación y fijando la atención en cuestiones muy
específicas. Puede considerarse la teoría general del movimiento
deportivo como una obra, cuyos métodos pueden adquirir valor paradigmático
en distintos campos de la investigación.
A partir del
deporte, como objeto de investigación, se ha sugerido que sería provechoso
concebir la presente teoría general del movimiento deportivo. Los
principales aspectos estructurales de esta teoría son:
1. El signo deportístico(3): concepto e imagen del
movimiento deportivo
2. Interdependencia de los elementos del movimiento deportivo en
conexión sistemática
3. Tipos de movimientos deportivos y niveles de
análisis
4. Estructura cinética: sincronía y diacronía
5. Doble articulación: estructura básico-funcional y
funcional
6. Funciones
7. Principios
LENGUAJE Y COMUNICACIÓN
El instrumento para comunicarse de forma no instintiva o
refleja, usado desde la aparición de los primeros homínidos, ha sido el lenguaje
en sus diferentes formas y manifestaciones. Además, como vínculo social más
primitivo y poderoso, jamás puesto en duda, regidos por normas, a veces,
sencillas, otras, más complejas, refleja las relaciones asociativas esenciales,
que se establecen entre las personas y las cosas. Las conductas motrices derivan
de estas relaciones y son su fundamento. Estas conductas designan movimientos y
conociendo su lenguaje (sistema de signos) se puede llegar a establecer el
significado de las acciones motrices.
La
comunicación no verbal viene a ser una práctica del ser humano desde tiempo
inmemorial. Ya Charles Darwin, quien en su Expresión de las Emociones en el
Hombre y los Animales, escrita en 1872, inició los estudios relativos a las
expresiones faciales tanto en primates como en el propio ser humano. Asimismo,
Efron con su obra casi desconocida Gesto, raza y cultura, publicada en
1941, destaca tanto la importancia que la cultura tiene en la expresión no
verbal; como las distintas formas de estudiar los gestos y en general los
comportamientos no verbales. No podía dejar de mencionarse en una reflexión como
esta en torno a la comunicación no verbal a Kretschmer (Psique y
caracter) y Sheldon (Variación de la psique humano) por ser autores
de referencia obligada en este área. Es lo mismo que para Ray Birdwhistell, cuya
obra de 1952 Introdución a la kinésica, fue no sólo la búsqueda de una
estructura para el lenguaje corporal; sino que, además, proporcionó al estudio
de los movimientos corporales y gestuales un nuevo nombre: Kinésica.
Estos
actos no lingüísticos son una parte esencial de un lenguaje, del cual se ha
servido la humanidad para comunicarse. El estudio del lenguaje, según
Lévi-Strauss, es fundamental, porque “todo problema es problema del
lenguaje”. El motivo originario del lenguaje, mediante el deseo, la emoción
y el pensamiento, consiste para Dewey en influir en la actividad de los demás.
Su utilidad secundaria estriba en crear relaciones íntimamente sociales, su
empleo como vehículo del pensamiento y del conocimiento es una formación
relativamente posterior. Las acciones motrices tomadas como lenguaje nos hacen
formular la tesis, en la que la morfología, la sintaxis y la
semántica de las conductas motrices son fundamentales para poder entender
este planteamiento; el interés se centra básicamente en las condiciones acerca
de su influencia sobre el comportamiento del jugador o deportista. Este
comportamiento vendrá condicionado por impulsos mentales, que orientarán su
pensamiento en un sentido determinado, añadiéndose también ciertos movimientos
anímicos, esfuerzos de la voluntad, todo ello a través de la acción motriz como
lenguaje.
DISCUSIÓN
La consideración de tomar la Praxiología Motriz como ciencia
de la conducta motriz resulta ciertamente imprecisa, porque su campo de estudio
se centra en la semiótica(4) (fig. 2) de las acciones motrices
sin especificar claramente su ubicación en el sistema kinésico
(deportístico) de la estructura del movimiento ni si se refiere a
árbitros y jueces o jugadores o a ambos. La acción motriz de un jugador
resulta absolutamente distinta a la de los árbitros y jueces del deporte. La
técnica y la táctica juegan un papel decisivo a la hora de interpretar el
movimiento y eso ocurre sólo en el segundo caso. Las específicas características
de las acciones técnicas y tácticas, junto con su estructura y funciones bien
diferenciadas, suponen una interpretación bien distinta y merecen un
estudio más profundo.
Fig. 2. La semiótica, ciencia general del los signos, y
sus partes.
Birdwhistell descubrió que existe una analogía entre la kinesis y
el lenguaje. Este autor desarrolla un sistema kinésico,
eje central de su obra antropológica, que estructura el movimiento corporal en
formas comparables a como el sistema lingüístico estructura el flujo hablado en
sonidos, palabras, oraciones y párrafos. En la
kinesis existen unidades similares llamadas kines, que son la
unidad menor, un movimiento apenas perceptible. Lo que en el sistema
lingüístico se denomina fonema. Por encima de estos existen otros
movimientos mayores y más significantes llamados kinemas, que son
los portadores de sentido (significado), cuando se los toma en
conjunto. Por otro lado, Parlebas junto con Moreno,
Lavega, Lagardera y otros hacen una analogía del sistema kinésico de
Birdwhistell para la Praxiología Motriz, que denominan sistema
praxiológico. Pues, bien, estos autores todavía no han explicado cuales
son los elementos equivalentes en el sistema kinésico de los sonidos,
frases, oraciones y párrafos para entender mejor su planteamiento. Cuando se
quiere equipara el sistema praxiológico al sistema lingüístico, no es
posible hallar las unidades estructurales básicas de este sistema, simplemente
porque no se han definido, se desconocen. Para poder establecer el paradigma de
la Praxiología Motriz resulta imprescindible conocer estas unidades o
elementos, que deben integrar y configurar el sistema praxiológico para entender
y valorar su formulación. Como ya he mencionado antes, Birdwhistell afirma que
existe una analogía en el sistema kinésico de los sonidos, palabras,
oraciones y párrafos, pero nunca manifestó con exactitud su hipótesis. Aunque
equiparó el concepto kine a fonema, kinema a
morfema, entre otras aportaciones. No estableció una estructura clara y
definitiva análoga al sistema lingüístico estructural. No resolvió la pregunta
formulada al principio: cuáles son las unidades o elementos del sistema
kinésico y dónde se ubica este sistema dentro de una configuración
estructural de un lenguaje no verbal.
Fig. 3. Propuesta del sistema kinésico comparable
al sistema lingüístico estructural.
Por otra
parte, Parlebas y algunos de sus seguidores han confundido el término
kine por kinema y lo han equiparado a un fonema. Un
kinema no puede equiparse a un fonema, puesto que el fonema
se halla en el plano de la expresión (2ª articulación del lenguaje, según
Martinet) y el llamado kinema en el plano del contenido (1ª articulación
del lenguaje, según Martinet). Seguramente, lo que quisieron expresar es, que un
kinema se puede equiparar a un monema o morfema. Y eso
sería coherente, porque ambos se hallan el mismo plano, la 1ª articulación del
lenguaje. Además, también no se ha tenido en cuenta que la semiótica es un
metalenguaje y su semántica precisa de una sintaxis o expresión propia para
formar y dar explicación del sistema kinésico comparable al sistema
lingüístico. La existencia de un metalenguaje preciso, con descripción de
elementos, unidades, relaciones y funciones, es indispensable para establecer un
método adecuado de estudio del lenguaje (juego y deporte) y de la lengua
(movimiento). Toda definición o descripción de un signo que encontramos en
un diccionario es metalingüística, como lo son las descripciones de cualquier
elemento de una lengua, es decir, toda terminología gramatical o lingüística es
un metalenguaje. En general, toda palabra puede recibir una definición real y
una nominal. Estas segundas generalmente pertenecen al
metalenguaje(5)(6). A modo de resumen se puede afirmar que las
investigaciones sobre el lenguaje del movimiento lúdico-deportivo en el plano
del contenido (significado) necesitan de otro lenguaje del movimiento
lúdico-deportivo en el plano de la expresión (significante). Por eso, mi
inquietud es explicar aquello que estos investigadores aún no han manifestado.
En primer lugar, la analogía con los sonidos
corresponde a los elementos básicos: estabilidad y equilibrio; las
palabras, a los elementos técnicos o técnico-tácticos:
posición, postura, desplazamiento, contacto, etc.; las frases, a las
acciones técnicas o técnico-tácticas y tácticas de cada
deporte y los párrafos, a los sistemas tácticos. Con esta nueva
visión podemos afirmar que nos hallamos ante un sistema kinésico (fig.
3), por utilizar su misma nomenclatura, análogo al sistema lingüístico
estructural(7) (Saussure, Mounin, Martinet, Bloomfied, Hjelmslev,
Chomsky, Coseriu).
En segundo lugar, los estudios de Birdwhistell y
Parlebas se hallan exclusivamente en el campo de la semiótica de la acción
motriz (fig. 2), es decir, en el campo táctico-lúdico y táctico-deportivo. Así,
pues, si la Praxiología Motriz pretende ocuparse del contenido de la
expresión corporal del jugador y deportista, en el juego y en el deporte,
respectivamente, le falta recorrer cierto camino para poder afianzarse como
sistema kinésico (analogía del sistema lingüístico) en el plano de la
expresión, que le corresponderían la fonética y morfología de la acción
motriz, aunque la morfología podría entenderse en el ámbito estructural unida a
la sintaxis, que tampoco han manifestado cual es, es decir, la
morfosintaxis. Por lo tanto, deberían formular los elementos que la
componen.
Parlebas afirma que es necesario desprenderse de la concepción
tradicional del sistema (juego y deporte). Pero luego en el análisis de las
acciones motrices utiliza un planteamiento tradicional para extraer conclusiones
“científicas” con estructura y metodología también tradicional. Además, utiliza
términos generados para la ocasión como ludemas o praxemas, que
enmascaran el hecho real de que, lo que se está haciendo es analizar una simple
acción táctica en el ámbito del juego popular o de la competición deportiva. No
propone una estructura científica de la acción motriz (acción táctica) y menos
aún, si ésta es tomada como signo, instrumento de comunicación, sobre la base
análoga de una estructura lingüística o filológica. Se habla de significado del
signo o praxema, pero, ¿Cual es su sintaxis? Su semántica y su pragmática
resultan evidentes, que se hallan implícitas en el mismo signo o praxema,
pero no conocemos sus reglas internas ni el origen de las
mismas.
En el
campo lingüístico los nombres de las cosas se derivan de las palabras y éstas
forman oraciones, en las que existe un verbo. El verbo indica una acción,
movimiento. Las palabras se forman con elementos fonéticos, que son las
partes de la acción (movimiento), que designan. En el campo
lúdico-deportivo, como ya se ha explicado, las palabras son los elementos
técnicos o técnico-tácticos, que igualmente designan movimientos parciales de
esa estructura más compleja, la acción técnica o técnico-táctica, lo que
corresponde en el campo lingüístico a la oración. En el momento, que esta
oración se aplica en una conversación o diálogo se convierte en oración con
significado específico de ese momento concreto. En el campo lúdico-deportivo
esta oración corresponde a la acción técnica o técnico-táctica, que se convierte
en acción táctica, en el momento que se dirige a algún objetivo, específicamente
para obtener un resultado, una comunicación, un rendimiento competitivo. De esta
forma, con este tipo de lenguaje psicomotor puede conocerse la esencia del
gesto, del acto psicomotor, de la acción motriz, significado de la intención del
jugador o deportista. Indica la esencia del movimiento y la conexión con el
medio, la adaptación, y otorga una explicación lógica y razonable del fenómeno
lúdico-deportivo.
Además, podemos añadir
que la acentuación en el campo lingüístico también tiene su analogía en
el campo lúdico-deportivo, la expresividad, que le otorga al jugador o
deportista un carácter creador y distintivo designándola como su estilo
personal, significado propio muy particular de la interpretación del gesto.
A la semiótica y, en este caso, a la Praxiología Motriz dentro de la
pragmática se le escapa estudiar este fenómeno, porque se halla en el área
artística, lo que supone subjetividad de cualquier interpretación por muy
codificada que se encuentre y su sistema no puede estructurarse lógica ni
racionalmente. A ese fenómeno lo denominamos belleza.
La clasificación de los deportes en psicomotrices y
sociomotrices resulta inapropiada. El deporte no tiene psique ni
es una sociedad, sino un instrumento, como puede serlo cualquier
lenguaje. Por esta razón, cualquier instrumento, que sirva para unir, asociar o
relacionar a los individuos de un mismo colectivo, tiene un componente social,
pero la sociedad no se mueve, es el individuo el motor de la misma. El prefijo
psico- significa actividad mental y se refiere al ser humano, que
es quien realiza la acción motriz o movimiento lúdico-deportivo. El prefijo
socio- significa sociedad y se refiere a lo social. Por ejemplo,
siguiendo esta idea praxiológica de nombrar las distintas situaciones del ser
humano con el postfijo -motriz, en las que se realizan movimientos, el
campesino, que está trabajando en el campo se hallaría en una situación
agromotriz; el individuo, que está realizando una actividad festiva de
lanzamiento de petardos, una situación piromotriz; los
deportistas, que realizan actividades en el agua, una situación
hidromotriz.
La expresión y contenido de la conducta motriz o, lo que es lo
mismo, la aplicación de una acción táctica, posee una configuración psicomotora
y, en absoluto, sociomotora. Una acción motriz produce exactamente una
comunicación que, como tal, se expresa socialmente. Cualquier comunicación entre
los individuos de una colectividad es social. No es la sociedad la que otorga la
funcionalidad o el resultado de la acción motriz, sino el carácter creador e
innovador del actor (jugador o deportista). La sociedad recibe le efecto de la
acción motriz en forma de conducta motriz, instrumento de socialización. Si la
acción motriz partiera de la sociedad, se podría estar de acuerdo con el término
sociomotriz, pero resulta inadecuado y confuso.
Fig. 4. Paralelismo entre la lengua, norma
y habla (Coseriu) y deporte, reglamento y movimiento
(Mirallas).
Respecto a las categorías de conductas motrices,
que se determinan, según la Praxiología Motriz, en función del tipo
de relación entre los participantes, dando lugar a situaciones donde las
acciones se realizan sin intervención humana y, por otro lado, a
situaciones donde las acciones se realizan bajo una estructura
comunicativa, en mi opinión no tienen fundamento científico. ¿Cómo se puede
afirmar que una acción motriz individual no posee una estructura comunicativa,
si cualquier acción resulta ser un elemento de un lenguaje? ¿Cómo se puede
expresar que la acción motriz individual se realiza sin interacción humana? ¿Qué
es el jugador o deportista, sino un ser humano, que interactúa consigo mismo?
¿Cómo se puede decir que el jugador o deportista actúa de forma aislada? Todo lo
contrario, utiliza un código de signos (acciones motrices) con un lenguaje
(juego o deporte) conocido y aceptado universalmente para comunicarse, que es
instrumento de socialización. Precisamente porque la comunicación es, en primer
lugar, individual, con uno mismo, puede ser después, colectiva. La comunicación
colectiva no se produce sin antes establecerse la comunicación individual. Por
lo tanto, las acciones motrices se construyen, primero, individual y, luego,
colectivamente. La situación es psicomotriz en ambos casos. Más adecuado sería
hablar entonces de situación psicomotriz individual y de situación
psicomotriz colectiva respectivamente. Y tampoco se puede considerar el
espacio como sociomotor, sino físico. Diremos que en el espacio
físico se desarrolla una situación conductual psicomotora, que
sirve de medio para la comunicación, como hecho social de
relevancia.
CONCLUSIÓN
El lenguaje de la acción motriz es un lenguaje
psicomotor de la acción táctica y de sus distintos sistemas tácticos junto con
la estrategia empleada. Denominar lenguaje praxiomotor a la acción
motriz, entendida como signo, es reducir su significado a la idea cartesiana de
la dualidad del gesto desde un punto cibernético: acción en movimiento. Un árbol
que se mueve por la acción del viento también podría resultar un lenguaje
praxiomotor para las aves, que les indicará la necesidad de variar o
alterar la trayectoria sin desviarse del rumbo para no golpearse con las ramas.
Este lenguaje instintivo no es apropiado para los seres humanos, que reaccionan
a los estímulos para adaptarse al medio mediante la autorreflexión, el
pensamiento. Praxis significa acción y motor, movimiento, pero, ¿Qué gobierna
esa acción y ese movimiento? La mente. Por lo tanto, hemos de conducir nuestras
investigaciones hacia el signo o idea, que se produce en nuestra mente a través
del pensamiento con un lenguaje psicomotor interactivo con el medio lúdico y
deportivo. No es casualidad, la acción motriz, tiene una causa: el
concepto e imagen psíquica.
Los distintos gestos expresados en el juego y el
deporte, unos tienen una codificación lúdica o deportiva dentro del sistema con
sus reglas o reglamentos respectivamente y, en cambio, otros son expresiones de
la personalidad del actor (jugador o deportista), que obtienen una codificación
tácita por el mero hecho de la misma confrontación. Lo que Parlebas llama
estructuras operativas “universales”. Realizar un análisis de estos
praxemas resultaría volver al concepto tradicional de la enseñanza, al
corpus de conocimiento, al totum revolutum, a la enumeración
infinita de términos o praxemas, a la asistematización de sus
elementos y sus partes y consecuentemente a la forma de pensamiento popular más
escolática, al magíster dixit.
El carácter científico sería marginal desde una
perspectiva de un sistema kinésico y los intentos de investigación en
este campo resultarían limitados a un aspecto del gesto o signo sin tener en
cuenta toda la estructura del sistema. Como dice Platón en el Cràtilo,
“la estructura sirve a la función y depende de ella.” La estructura es lo que da
la explicación de los procesos. Además, si se quieren codificar los gestos para
su estudio nos encontraríamos que hay tantos praxemas como acciones
motrices generadas por el actor (jugador o deportista). Este tipo de estudio
carece de interés científico, porque se desconoce la estructura del
praxema (como unidad estructural básica) y su sintaxis para la
construcción de estas acciones motrices, sólo se enumeran, cuantifican y
clasifican con métodos poco rigurosos.
Como conclusión opino que se debería hacer una profunda reflexión
de los planteamientos propuestos por la Praxiología Motriz,
ubicándola en un sistema lúdico-deportivo estructural o kinésico,
definiendo todos sus elementos, estructuras, funciones y principios, para que se
le otorgue el carácter científico y metodológico que pretende.
NOTAS
(1)
Heurística: técnica de la indagación y del descubrimiento, que busca la solución
de un problema mediante métodos no rigurosos, como por tanteo, reglas empíricas,
etc.
(2)
Pensamiento deportístico: proceso intelectual, que permite la comprensión y
entendimiento del signo deportístico, y capacita al deportista para crear,
conocer y reconocer movimientos deportivos.
(3) Signo
deportístico: composición del concepto mental e imagen cinética del movimiento
deportivo, representada psíquicamente en nuestro cerebro, que unidos por un
enlace asociativo se requieren recíprocamente. Como la impresión fotográfica de
la realidad, reflejada a través de una lente en el negativo de la película, que
dependerá de la sensibilidad de la misma y del objetivo
óptico.
(4) Semiótica:
ciencia general de los signos. Se le asignó un lugar en el sistema de las
ciencias, en los años sesenta, y retorna el proyecto que Ferdinand de Saussure
(1857-1913) otorgaba a la semiología: el estudio de los signos en el seno de la
vida social.
(5)
Hernández Alonso, César: Nueva sintaxis de la lengua
española. Salamanca, 1995, S. 62-64
(6)
Metzeltin, M.: Semántica, pragmática y sintaxis del
español. Wilhelmsfeld: Egert, 1990, S.
8
(7)
Estructuralismo: teoría descriptiva que realiza un estudio sincrónico (no tiene
en cuenta su evolución) de la lengua y la presenta como un sistema orgánico de
relaciones entre elementos solidarios en sí, que constituyen un conjunto llamado
estructura, de manera que la modificación de un elemento de la estructura
comporta una modificación del conjunto del sistema.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
Blázquez, D. (1986). Iniciación a los deportes de
equipo. Ediciones Martínez Roca, S.A.
Hernández, J
(1994). Fundamentos del deporte. Análisis de las estructuras del
juego deportivo. Inde. Barcelona.
Hernández, J (1998). Análisis Praxiológico de los
Deportes y su aplicación al entrenamiento. ULPGC.
Lagardera Otero, F. y Lavega Burgués, P. (2003),
Introducción a la praxiología motriz, Barcelona, Ed.
Paidotribo.
López Rodríguez, A. (2003), “¿Es la educación física,
ciencia?”, en Lecturas: Educación Física y deportes, año 9, núm.
62, Buenos Aires, http://www.efdeportes.com/edf62/ciencia.htm
Mirallas Sariola,
J. A. (2007). “El movimiento deportivo. Teoría general” Ed. Ergon.
Barcelona
Parlebas, P
(1981). Contribution á un lexique commenté en sciencie de l` actino motrice.
INSEP. Paris.
Rodríguez, J
(1995). Deporte y Ciencia. INDE
Publicaciones. Barcelona.
Parlebas, Pierre (1997), “Problemas teóricos y crisis
actual de la educación física”, en Lecturas: Educación Física y Deportes,
año 2, núm. 7, Buenos Aires, http://www.efdeportes.com (conferencia).
Rodríguez López, J. (2000), “Cuarta parte. Revisión
de autores sobre la ciencia del deporte y de la educación física”, en Deporte
y ciencia. Teoría de la actividad física, Barcelona, inde.
Vicente Pedraz, M. (1988), “Segunda parte. Orígenes y
evolución de la teoría de la educación física”, en Teoría pedagógica de la
actividad física, Madrid, Ed. Gymnos.
VOCABULARIO
Normalmente un vocabulario es un caos, en el que se ha
introducido un orden de las palabras totalmente ajeno al sistema léxico,
haciendo uso del orden alfabético. Esto es un error evidente.
Las palabras deben indicar lo más exactamente posible la
esencia de las ideas. La cuestión de la nomenclatura se plantea no solamente
cuando un nuevo concepto tiene que ser denominado por primera vez, sino también
cuando un concepto conocido ha de recibir un nuevo nombre. La formación de una
palabra nueva y de su significado es un notable fenómeno, que nos descubre mucho
acerca de la construcción de un nuevo lenguaje y de la relación del nombre con
su nuevo concepto en un idioma también nuevo. La relación de los nombres de los
conceptos no está dada naturalmente ni arbitrariamente establecida, sino
condicionada por la expresión y contenido de la misma idea dentro del sistema de
referencia al cual pertenece
Resumiendo, el presente vocabulario no es, en efecto, un simple
aglomerado de cierta cantidad de palabras técnicas aisladas, sino que es un
sistema complejo de palabras que, de una forma u otra, están coordinadas y se
oponen unas a otras dentro de un sistema léxico de referencia, la teoría
general del movimiento deportivo.
Acción [del lat. actio -onis,
acción, ejecución, actividad]. 1. Movimiento,
ejercicio. 2. En el ámbito del deporte acción equivale a acción
física.
Acción
deportiva. 1. Movimiento deportivo, ejercicio
deportivo.
Acción
física. 1. Movimiento, ejercicio. 2. En el ámbito del
deporte acción física equivale a acción.
Acción
motora. Movimiento o ejercicio
relativo a la motricidad.
Acción
psicomotora. Movimiento o ejercicio relativo a la
psicomotricidad.
Acción
táctica. 1. Aplicación competitiva de la acción
técnica o técnico-táctica. 2. Movimiento deportivo con oposición y sin
colaboración, destinado a conseguir vencer al oponente. Es el resultado de la
actividad mental productiva y creadora del deportista para su inmediata
aplicación competitiva, que se produce de forma lógica y racional. La
anticipación (adaptación) debe ser fundamentalmente la idónea para vencer la
oposición indirecta o directa de uno o varios adversarios.
Acción
técnica. Movimiento deportivo sin oposición y con
colaboración, tomado como modelo ideal. Es el resultado de un sistema
especial de movimientos simultáneos y sucesivos, basados en conocimientos
científicos y empíricos. Acción deportiva en los deportes, en los que se
plantean problemas tácticos de oposición indirecta en el desarrollo de la
competición deportiva, entendiendo de esta manera que la anticipación (toma de
decisiones) no depende de las acciones del adversario o adversarios, sino del
mismo deportista. El adversario es él mismo o simplemente una
marca.
Acción
técnico-táctica. Movimiento deportivo sin oposición y
con colaboración, tomado como modelo ideal. Es el resultado de un sistema
especial de movimientos simultáneos y sucesivos, basados en conocimientos
científicos y empíricos. Acción deportiva en los deportes, en los que se
plantean problemas tácticos de oposición directa y, además, hay que
resolverlos con celeridad en el desarrollo de la competición deportiva. En este
caso, la anticipación (toma de decisiones) debe ser fundamentalmente la idónea
para vencer esta oposición directa de uno o varios
adversarios.
Actividad
física. 1. Cualquier movimiento corporal producido por
los músculos esqueléticos, que se requieren para las tareas cotidianas de la
persona (pasear, ir de compras, higiene personal, trabajo doméstico, tiempo
libre, etc.), y solicitan un mínimo gasto energético.
Actividad
muscular. Contracción muscular. Interrelación de varios
grupos musculares para producir energía (movimiento). Existen dos tipos de
actividad o contracción muscular: isotónica e isométrica.
Acto
(psicomotor) [del lat. actus
-us, movimiento; de ago, hacer]. Acción realizada por una persona,
efecto de una determinación de la voluntad.
Acto
mental. Concepto, acto de pensamiento por el que captan
los signos y se intuyen las ideas. El acto mental o concepto es un enunciado,
cuyo sentido es un pensamiento. Si se cambia el sentido, cambia el pensamiento.
Además, el concepto es una función de un argumento. Para Franz Brentano,
filósofo de finales del XIX, todo acto mental hace "referencia a un contenido,
la dirección hacia un objeto”; y continúa: "con lo cual podemos definir los
fenómenos psíquicos diciendo que son aquéllos que contienen, en sí,
intencionalmente, un objeto".
Acto motor
(reflejo). Id. que acto (motor)
reflejo.
Acto
(motor) reflejo. 1. Respuesta estereotipada frente a un estímulo, producida por el
sistema nervioso central y sin la intervención de la voluntad. 2. Respuesta
automática y rápida del sistema nervioso a los cambios del medio. Los actos
reflejos son actos involuntarios, que se elaboran y coordinan en la médula
espinal, sin que sea necesaria la intervención del cerebro. El conjunto de
elementos, que intervienen en un acto reflejo, constituye el arco
reflejo.
Acto
psicomotor. Id. que acto
(psicomotor).
Agonal
[del lat. Agonalia -ium,
Agonales, fiestas en honor al dios Jano o al dios Agonio].
Perteneciente o relativo al combate o a la competición; que implica
lucha.
Agonístico
-ca [del lat. agonisticus, agonístico, agonal y
éste del gr. a1gwnistikóç h’ ón, perteneciente a la lucha]. 1. Agonal, relativo
al combate o a la lucha en el deporte. 2. Competitivo.
Antropocéntrico [del gr. antropo-,
a15nqrwpoç, ser humano, y -céntrico, centro]. Perteneciente o relativo al
antropocentrismo.
Antropocentrismo. Concepción según la cual la
finalidad última del universo es el hombre y sus necesidades.
Amplitud [del lat. amplitudo -inis,
amplitud, grandeza de dimensiones]. Extensión,
separación.
Amplitud de
movimiento. Número de grados, que un segmento de una
articulación podrá moverse.
Armonía [del lat. harmonia, y este del
gr. a2rmonía, de a2rmóç, ajuste, orden, encaje]. 1. Conveniente proporción y
correspondencia de unas cosas con otras. 2. Unión y combinación de movimientos
simultáneos y diferentes, pero en consonancia con la estética.
Automático
[del gr. au1to’matoç, que se mueve por sí mismo]. 1. No
voluntario, que no depende de la voluntad, mecánico. 2. Mecanismo, que funciona
en todo o en parte por sí solo.
Automatismo
[del gr. au1to’matoç, que se mueve por sí mismo, y del
verbo griego au1tomatízw, obrar sin reflexión]. 1. Conjunto de movimientos, que
se realizan con carácter involuntario, fruto del hábito o de la asociación
refleja. 2. Ejecución de diferentes actos (reflejos) sin la intervención de la
voluntad.
Básico-funcionalidad. Efectividad
básico-funcional.
Behaviorista. Partidario del behaviorismo,
método filosófico, representado por J. B. Watson y B. F. Skinner. El
behaviorismo intenta elevar la psicología al rango de ciencia objetiva. Asigna
un modelo biológico y sitúa el comportamiento como sujeto de estudio. Según esta
teoría, todo tipo de comportamiento puede ser reducido a relaciones
estímulo-respuesta elementales.
Biofísico
-a. Estudio de los fenómenos vitales mediante los
principios y los métodos de la física.
Biomecánica
[del gr. bíoç, vida y del lat. mechanicus,
mecánico, y este del gr. mhcanh’ (mhcanikóç, ingenioso, hábil), máquina]. 1.
Ciencia de las leyes del movimiento mecánico, que aplica los conocimientos
procedentes de la ingeniería mecánica al análisis los sistemas biológicos y, en
particular, del cuerpo humano. 2. Investiga de qué forma la energía mecánica del
movimiento y la tensión obtenida puede adquirir aplicación de trabajo (A. A.
Ujtomski).
Caída. [del lat. cadere, caer]. 1.
Movimiento de traslación del deportista con inercia vertical u horizontal, como
consecuencia de la pérdida de su estabilidad o para recuperar su equilibrio,
variando o manteniendo la postura respectivamente. 2. Elemento específico
del movimiento deportivo.
Campo
táctico. Conjunto de elementos y acciones tácticas, que
se hallan relacionadas en un mismo contexto para lograr un rendimiento
competitivo.
Campo técnico o
técnico-táctico. Conjunto
de elementos y acciones técnicas o técnico-tácticas, que se hallan relacionadas
en un mismo contexto para lograr una acción psicomotora
óptima.
Capacidad [del lat. capacitas -atis,
capacidad]. Disposición de un individuo para la ejecución de un ejercicio físico
o intelectual.
Centrífugo
-a. Que tiende a alejarse del centro.
Centrípeto
-a. Que tiende a acercarse al centro: fuerza
centrípeta.
Centro de
masa. 1. Punto en el cual se puede considerar
concentrada toda la masa de un objeto o un sistema. 2. El centro de masa es
equivalente al centro de gravedad (CG), ya que la gravedad es casi constante, es
decir, si la gravedad es constante en toda la masa, el CG coincide con el centro
de masa (CM).
Ciencia [del lat. scientia -ae,
conocimiento]. Conjunto de
conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento,
sistemáticamente estructurados, de los que se deducen principios y leyes
generales, que se caracterizan prácticamente por la capacidad de realizar
previsiones exactas sobre una parte de la realidad. Se debe recordar que
cualquier conocimiento científico está condicionado por la Ley de
la Relatividad (Einstein) y el Principio de Incertidumbre
(Heisenberg).
Cinestesia. Conjunto de sensaciones de origen
muscular o articular, que informan acerca de la posición de los diferentes
partes del propio cuerpo en el espacio.
Cinestésico
-a. Relativo a la cinestesia.
Cinética. 1. Parte de la
mecánica, que trata del movimiento. 2. Energía, que posee un cuerpo por razón de
su movimiento (desplazamiento).
Cinético
-a. 1. Relativo al movimiento. 2. Capacidad de un
cuerpo para realizar trabajo en razón de su posición en un campo de
fuerzas.
Conducta o
Comportamiento [del lat. conductus -a -um, reunida, conducida, part.
de conduco -duxi -ductum, reunir, concentrar; del lat. comporto,
transportar, reunir]. Respuesta a una situación, que tiende a la
adaptación del organismo en el medio.
Conjunto [del lat. coniunctus -a -um,
unión]. Unión de una serie de elementos o partes sin ordenar con alguna
propiedad común, que los distingue de los demás.
Contacto [del lat. contactus, -us,
contacto, der. de contingere, tocar]. 1. Unión móvil de transmisión de
energía. 2. Elemento general del movimiento deportivo.
Contenido [del part. de contener].
Componente del signo deportístico referido a su significado, en oposición
al plano de la expresión (ver semiótica).
Control [del fr. contrôle, verificación,
de l'ant. contre-rôle, registro doble para verificación recíproca, der.
de rôle, registro, del lat. vul. td. rotulus, corro, rueda]. 1.
Dominio del deportista sobre el material o el adversario, mediante la acción de
los brazos y/o de las piernas, utilizando los siguientes elementos: la
presa y/o el contacto. 2. Elemento específico del
movimiento deportivo.
Creativo [del lat. creatus, -a,
-um, part. de creare, crear]. 1. Que posee o estimula la capacidad
de creación, innovación, invención. 2. Que implica
creatividad.
Creatividad. 1. Capacidad de crear, innovar,
inventar. 2. Facultad humana de producir contenidos mentales de cualquier
tipo.
Choque
o impacto [probablemente del fr. choquer, de
origen onomatopéyico, romper]. 1. Interacción breve de dos cuerpos y como
resultado varían bruscamente las velocidades de ambos. 2. Elemento
específico del movimiento deportivo.
Deporte [del lat. deportare,
llevar a otro sitio]. 1. Etimológicamente significa cambiar de sitio o de
actividad, pero también recreación, pasatiempo, diversión o ejercicio físico. 2.
Ejercicio físico, tomado como juego y competición, cuya práctica supone
entrenamiento y sujeto a unas reglas. 3. Ejercicios físicos reglados,
reglamentados, sistematizados e institucionalizados con objetivo
lúdico-agonístico.
Deportivo. 1 Perteneciente o relativo al
deporte. 2 Que sirve o se utiliza para practicar un deporte. 3 Ajustado a normas
de corrección semejantes a las que deben observarse en el
deporte.
Desplazamiento. 1. Cualquier desviación del
centro de masa desde la fase inicial de los movimientos acíclicos, cíclicos y
combinados en una determinada dirección y sentido, ya sea lineal (vertical y/o
horizontal) o circular, hasta la fase final, según las características propias
de cada deporte. 2. Elemento general del movimiento
deportivo.
Diacronía. Configuración dinámico-temporal del
movimiento deportivo (aspecto dinámico), denominada por Meinel ritmo del
movimiento, que se representa a través de sus elementos temporales
(fases).
Diacrónico
-ca [del gr. dia’, a través y cro’noç, tiempo: a través
del tiempo, 1. Se dice de los cambios, que ocurren a lo largo del tiempo en el
movimiento deportivo, en oposición a los sincrónicos. 2. Estudio de la
estructura o funcionamiento de un movimiento deportivo atendiendo a su
secuencialización en el tiempo.
Diagnosis
[del gr. diágnwsiç, ewç, h2, juicio, decisión]. 1)
Razonar a través del conocimiento. 2) Habitualmente se refiere al conocimiento
del estado psicofísico de un organismo, que se adquiere a través de la
observación de muy diversos signos diagnósticos.
Diagnóstico
[del gr. diagnwstikóç, diagnóstico, apto para
discernir]. 1) Acto que sirve para reconocer o discernir (distinguir alguna cosa
con los sentidos, especialmente con el pensamiento), recopilando y
analizando datos para evaluar problemas de diversa naturaleza. 2) Habitualmente
se refiere al acto de reconocer una enfermedad.
Distancia [del lat. distantia -ae,
distancia]. 1. Espacio imprescindible, donde el deportista tiene a su alcance el
material o el adversario, que le va a permitir realizar acciones deportivas con
gran eficacia técnica y táctica. 2. Elemento específico del movimiento
deportivo.
Educación [del lat. educatio -onis,
enseñanza, formación]. Acción y efecto de educar.
Educación
física. Parte de la educación, que utiliza de una
manera sistemática las actividades físicas y la influencia de los agentes
naturales como medios específicos (FIEP, 1971. Manifiesto Mundial sobre la
Educación Física.). La acción física se considera hoy día como medio
educativo privilegiado porque compromete al ser en su totalidad. El carácter de
unicidad de la educación por medio de las actividades físicas es universalmente
reconocido.
Educar [del lat. educo (educare),
enseñar, formar, dirigir, encaminar]. Desarrollar o perfeccionar las facultades
intelectuales y morales de la persona a través de preceptos y
ejercicios.
Eficacia [del lat. eficax -acis,
eficaz]. Capacidad de lograr el efecto que se desea.
Eficiencia
[del lat. efficientia -ae, eficiencia]. 1)
Relación entre el trabajo efectuado y el necesario para conseguir un efecto. 2)
Economía del esfuerzo.
Ejercicio (físico) [del
lat. exercitium]. Id. que ejercicio físico.
Ejercicio
físico. Movimiento corporal efectuado racionalmente de
forma planificada, estructurada y sistematizada con el objetivo de mantener y
mejorar las cualidades físicas (motoras y psicomotoras). Además, el
ejercicio físico mejora la salud, ayuda a prevenir y a controlar diversas
enfermedades, protege contra el avance de patologías crónicas, enlentece la
pérdida de fuerza, resistencia, movilidad…, mejora la sensación de bienestar y
alarga la esperanza de vida.
Elasticidad
muscular. Capaci
Copyright © por EL PORTAL DE EDUCACION FISICA, deporte escolar, actividad física y salud Derechos Reservados.
Publicado en: 2008-01-07 (1079 Lecturas)
[ Volver Atrás ]