¿Qué aporta la competición?

por | 23 Enero, 2008

Diversión y rigor en la competición

El deporte de competición aporta a nuestros hijos una serie de aprendizajes positivos como por ejemplo: el trabajo en equipo y la perseverancia para conseguir unos objetivos, el control ante situaciones que consideramos injustas (un error arbitral, una falta desproporcionada, un insulto …), con respecto a los otros, la solidaridad con los compañeros, el conocimiento de los propios límites y la asunción de un rol, la concentración, el afán de superación, la disciplina individual y de grupo, los hábitos higiénicos y de salud, el aprender a ganar y a perder … Además, se hacen buenos amigos y, en épocas de exámenes, el entrenamiento es una excelente válvula de escape.

 

Pero cuando nos planteamos que nuestro hijo/a participe en un deporte que incluye competición lo más importante es que valoremos si la actividad que realizará hará que se divierta, sin olvidar que se tendrá que tomar los entrenamientos y los partidos con una dosis añadida de seriedad.

Antes de la final de París, Frank Rijkaard, todo un filósofo del mundo del deporte, decía una frase que, desde mi punto de vista, es muy acertada: “el fútbol es un juego serio”. La verdad es que nadie diría que una frase tan corta pueda decir tanto y que, es más, pueda conseguir que los que nos dedicamos en el difícil mundo del entrenamiento de juegos colectivos de competición reflexionamos un poco sobre qué quería decir.

 

El fútbol, y en mi caso el baloncesto, está claro que son juegos, juegos reglamentados, y lo primero que busca un juego es divertir. Nadie se puede imaginar que a un niño/a le guste jugar a algo en lo que no se divierta y es seguro que quien compite y no disfruta entrenando está vertido al abandono del deporte escogido e, indirectamente, al fracaso deportivo.

 

Una persona que se divierte entrenando y compitiendo optimizará al máximo su rendimiento, esperará con ganas el próximo entrenamiento, faltará poco a entrenar, estará más atento, se esforzará al máximo y valorará su progreso en forma de más motivación. Podemos concluir que divertirse y progresar van juntos y cogidos de la mano. Como mínimo podemos deducir que quien se divierte entrenando, mejorará más que el que no lo hace.

 

Y de aquí no hay que ser una gran lumbrera para extraer la conclusión que todo entrenador tiene que conseguir que sus jugadores disfruten de lo que están haciendo, y que eso indirectamente hará que aumente de forma significativa el rendimiento general del equipo.

UN JUEGO SERIO

 

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Pero Rijkaard dijo también una palabra clave inmediatamente después de la palabra juego: “…serio”, y esta palabra se convierte en vital para diferenciar un deporte colectivo de competición de un juego en el cual cualquier niño puede jugar con sus amigos.

 

De aquí deduzco que lo que quería decirnos este gran maestro es que divertirse no está reñido con trabajar el deporte en cuestión con el máximo rigor. Que el juego se convierta en serio tendrá mucha culpa el entrenador/a. Hace falta que se prepare los entrenamientos y programe las temporadas, que estudie a los rivales si el equipo ya tiene un cierto nivel, que exija la máxima puntualidad a los entrenamientos y la máxima concentración, que sepa escoger los mejores sistemas tácticos…

 

No obstante, de todo eso también es responsable el jugador/a porque si se queda sólo con la palabra juego y obvia totalmente la palabra serio tomándose el entrenamiento como un juego en el patio de la escuela, puede tener problemas en la mayoría de equipos de competición que quieran, en el margen de divertir, enseñar, educar y progresar.

 

También hay que recordar que en el proceso de aprendizaje de cualquier deporte -y para que éste se convierta en serio- además del entrenador y el jugador, nos hace falta la colaboración y la implicación de los padres y el convencimiento de que su hijo/a está practicando un juego serio.

 

Y para acabar, el último elemento que hará que todo el proceso funcione a la perfección teniendo como base un jugador responsable, unos padres implicados y un entrenador formado y competente, será el apoyo que dé la entidad deportiva a este proyecto. Encontrar entidades que soporten la presión de los entrenadores que sólo quieren ganar a todo precio para hacer una “carrera deportiva” ascendente y rápida, entidades que soporten la presión de los padres que confunden la competición con los juegos en el patio o en el centro recreativo, entidades que sus dirigentes piensen que el deporte de competición es mucho más que un simple divertimento… es realmente difícil. Pero cuando todos estos elementos se mezclan mágicamente como un gran cóctel, todo el mundo se divierte y es feliz viendo el progreso del jugador y del equipo en cuestión.

 

Todo el mundo recuerda cómo se divertía el “dream team” jugando, todos tenemos en la mente la cara de felicidad de Ronaldinho mientras lideraba el “samba team”, pero seguro que tanto Cruyff como Rijkaart saben que para divertirse se tiene que trabajar, porque el fútbol, como el baloncesto “es un juego muy serio”.

 

DANI JOSÉ, entrenador nacional de baloncesto.
danij@ec.claror.net

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